sábado, 4 de octubre de 2014

El impacto de lo nuevo de Robert Hughes

En palabras de su creador, el recientemente fallecido crítico de arte y escritor del Times Robert Hughes, The Shock of the New son "ocho ensayos visuales sobre la relación de la pintura, la escultura y la arquitectura para resolver los grandes temas culturales de los últimos 100 años". Yo diría que también son una muy agradable introducción a las principales tendencias artísticas en pintura, escultura y arquitectura recientes, una radiografía a nuestro desarrollo como cultura occidental durante este finado siglo.

Se dice que la BBC impulsó El impacto de lo nuevo como una continuación a la serie de documentales sobre el arte occidental Civilization de Kenneth Clark, serie que mencioné en el blog meses atrás. A diferencia de Civilización, los ocho capítulos de El impacto de lo nuevo están en YouTube en español. Además también tiene un epílogo, hecho 25 años después por el mismo Hughes, donde discute lo que ha sucedido con el arte occidental durante ese cuarto de siglo desde que se transmitió por primera vez su influyente serie.

Copio a continuación cada uno de los ocho episodios en español más su epílogo con un resumen de los temas que trata cada uno, traducido en gran parte de este sitio web.


Paraíso Mecánico

Episodio donde se muestra cómo el desarrollo tecnológico influenció el desarrollo de las artes en el periodo entre 1880 y el final de la Primer Guerra Mundial. Acá Hughes discute el cubismo, movimiento iniciado por Pablo Picasso y desarrollado por George Braque, donde multiples puntos de vista de un objeto se entremezclan en una sola imagen. Hughes menciona cómo diferentes tallados africanos y la cultura española tuvieron una influencia importantísima en trabajos como el Demoiselles D'Avignon de Picasso.


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Los poderes fácticos

En este episodio Robert Hughes examina las relaciones entre arte y autoridad representadas en el movimiento Dadaista y el arte de movimientos políticos como el fascista y el comunismo Soviético. Se muestran trabajos de Marcel Duchamp, Max Ernest, Otto Dix y George Grosz.


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El paisaje del placer

El episodio examina la relación del arte con los placeres de la naturaleza, su lugar en ellos y el entendimiento que tenemos sobre ellos. Se presentan trabajos de Georges Seurat, Claude Monet, Paul Cezanne y Paul Gauguin.


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Problemas en Utopía

El episodio aborda las aspiraciones y realidades del arte en que vivimos, principalmente el de la arquitectura. Como las visiones utópicas raramente funcionan en la realidad, Hughes examina las lineas paralelas de concreto, altas verticales de acero y planos de vidrio del movimiento modernista en los edificios construidos y planeados por Le Corbusier, Mies van der Rohe y Gropius, los que el contrasta con las pinturas de Mondrian.



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El umbral de la libertad

En este episodio se analizan los movimientos de vanguardia y modernista. Hughes se vuelve inocente e irracional mientras examina los surrealistas y su intento de hacer arte sin restricciones. Presenta artistas como Di Chirico, Ernst, Miró y Dalí. 



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La visión desde el abismo

El expresionismo saltó del duro y secular ambiente del siglo XX evolucionando a través de colores fuertes y ambientes melancólicos de artistas como Munch, a las formas no figurativas de los trabajos de Pollock y De Kooning.


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Cultura como naturaleza

Los artistas comenzaron a utilizar como inspiración imágenes creadas por otros, llegando al arte pop de Andy Warhol y Roy Lichtenstein, así como a los collages de Stuart Davis inspirados por el jazz. 



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El futuro que pasó

Hughes habla sobre el declive del modernismo mientas visita instalaciones y ve arte sin sustancia. Antiguamente aceptado como la cultura predominante, el arte del modernismo se encontró así mismo sin una vanguardia y sin la habilidad de impactar o provocar, recurriendo ahora para esto a objetos que cuestan una cantidad absurda de dinero. Hughes examina cómo los artistas han hecho para lidiar con esta comercialización. Incluye a los artistas Bridget Reilly, Joseph Beuys and David Hockney.


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El nuevo impacto de lo nuevo - 25 años después

domingo, 28 de septiembre de 2014

Lima y sus regalos de cumpleaños

Mis dos últimos cumpleaños han sido memorables. Más memorables que ninguno otro anterior y ambos vividos en mi muy apreciada ciudad de Lima.

Hace dos años, el mismo día de mi cumpleaños, ocurrió el reencuentro de la legendaria Fania All-Stars con Ruben Blades. Un solo concierto, únicamente en Lima, una reunión que según leí no se daba desde los años 80s. Dada la fecha y la importancia del evento decidí volar desde Panamá para ser testigo de ese memorable concierto. Escuché, desde las graderías del enorme Estadio Nacional de Lima, a Ruben, acompañado al piano por la leyenda Papo Lucca, hacer Juan Pachanga... "¡habla Papo!". Escuché al finado Cheo Feliciano con su inmortal Anacona, dirigida por un anciano Johnny Pacheco y acompañados por una banda que ya era la sombra de la legendaria Fania del Nueva York de los años 70s pero que a pesar de la avanzada edad de muchos de sus músicos, aún le ponía fuerte sabor. Ahí me di cuenta de la enorme importancia que tiene la música salsa en la vida del Limeño, muchísimo más que en Costa Rica, más que en Panamá o que en la comunidad latina de San Francisco.



Y como si eso fuera poco, el año pasado, a finales de octubre, al caminar por esas lindas librerías que rodean al Parque Kennedy del distrito de Miraflores en Lima, vi un anuncio que aún lo tengo muy claro en mi memoria: Philip Glass tocando en el Teatro Nacional del Perú, en un único concierto programado para el mismo día de mi cumpleaños. El concierto, para aún mayor sorpresa mía, era de Glass al piano acompañado únicamente por un violinista. A pesar del precio alto compré dos entradas, jamás podría dejar pasar un concierto así.

Semanas después, luego de que me cantaran cumpleaños y comer mi trozo de torta, y de salir un poco tarde de La Molina, recorrer la Javier Prado y llegar hasta la avenida Aviación, conocí finalmente por dentro ese enorme Teatro Nacional del Perú, uno de los teatros más bellos en los que he estado.

La experiencia de ver a Glass tocando en vivo y acompañado por el violinista virtuoso Tim Fain en ese hermosísimo Teatro Nacional fue realmente un hito musical en mi vida. Del repertorio de esa noche recuerdo muy claramente su Wichita Vortex Sutra #3, donde Glass mandó a encender las luces del teatro para que pudieramos leer del programa la traducción de la poesía de Allen Ginsberg, poesía que acompaña la grabación original, y que en este caso Glass reproduce sobre el piano... si, con la misma voz del poeta muerto. Memorable, realmente memorable.


Aclaro, como nota a pie de página, que escribo esto a manera de demostrar con hechos lo que siempre pensé en mis días en el Perú: que esa gris, desordenada, nublada, romántica y llena de sorpresas Ciudad de Lima me guardaba cierto aprecio.

sábado, 27 de septiembre de 2014

notas sobre Martin Chambi

A pesar de que ya han pasado un par de años y las memorias se han ido diluyendo, hay dos cosas que recuerdo claramente de mi primer visita al Perú: notar en las tiendas del aeropuerto los libros sobre el trabajo del fotógrafo Martin Chambi y los grafittis con el rostro del gran Hector Lavoe en los barrios alrededor del aeropuerto.

¿Pero quién fue Martin Chambi? No logro recordar si escuché de el antes de haber visto esos libros en las librerías del aeropuerto. Es triste aún dudarlo ya que ahora se que Chambi es uno de los bastiones principales – si no que el principal – de los inicios del desarrollo fotográfico del Perú, país con un desarrollo fotográfico importante en Latinoamérica. Chambi fue un fotógrafo indígena – muchos dicen que el primer fotógrafo indígena del Perú - muy reconocido en su país, encargado de retratar por primera vez desde adentro, sin los clichés de la época, la vida y los habitantes del Cusco de principios del siglo XX.

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© Martin Chambi – Cusco, Perú

Como pueden ver en el documental que pongo al final de la entrada, muchas de las fotografías de Chambi son consideradas como escenas emblemáticas  de lo que fue la vida en los andes Peruanos a principio del siglo XX. Son imágenes hechas cuidando el detalle, la luz, buscando captar la escencia del momento y el lugar. Lo hizo no solo con un fin estético sino también político, mostrando las diferencias sociales del Cusco de entonces.

Alguien que retomó de una manera muy literal el trabajo de Chambi fue el fotógrafo español Juan Manuel Castro Prieto, recreando a su manera los retratos y las escenas del Chambi de principios de siglo, ahora con fotografías a colores, con camara de gran formato y en el Cusco actual.

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© Juan Manuel Castro Prieto – Cusco. Perú

¿Qué tanto ha cambiado la gente y la ciudad de Cusco en los casi 100 años que distancian estas fotos? Para esto, la página de la Agencia VU - agencia que representa a Juan Manuel Castro Prieto - creó una galería virtual donde intercalan las fotos de ambos fotógrafos. Muchas ideas vienen a la cabeza cuando se ven estas imágenes, fotos relacionadas geográficamente y temáticamente, pero distanciadas en el tiempo; unas capturadas por un fotógrafo tratando de retratar su lugar, las otras por un fotógrafo reinterpretando el trabajo del otro.

Al igual que las fotografías de Chambi, las de Castro Prieto me parecen hermosísimas. En caso de estar interesados en ver más del trabajo de Castro Prieto pueden visitar su enlace al proyecto Tras la huella de Chambi.




martes, 16 de septiembre de 2014

La vida examinada de Astra Taylor - y cuestionamientos morales y éticos desde el Amazonas

¿Existen acaso alguna regla elemental y común en la moral de los diferentes grupos humanos? ¿Es la regla de oro realmente tan fundamental para lograr nuestra convivencia armoniosa? Las preguntas siempre llegan a mi cabeza cuando estoy en un lugar extraño, de culturas diferentes, con gente que estoy por conocer.

En Iquitos sufrí el comienzo de lo que vino a ser un largo periodo de cuestionamiento de lo que en otros momentos consideré valores inquebrantables de la moral y la ética.  Fue un episodio que se extendió por varios meses y que afortunadamente ha ido poco a poco viendo la luz. Puso en juicio el dicho de "si vas ha Roma actúa como los romanos", cuestionó mis valores éticos mientras viví y traté de formar parte de una región donde proliferan actividades que aún considero difíciles de aceptar. ¿Es acaso posible simplemente dejarlo pasar? ¿Es acaso posible respetar y tener una mentalidad abierta hacia ese grupo de personas con actitudes tan opuestas a las que considero dignas? Me refiero, aclaro ante todo, a actitudes que exaltan la violencia, la explotación infantil, la falta de sensibilidad hacia la contaminación y los políticos y empresarios ciegos sacando provecho de las necesidades de sus vecinos. ¿Suena como a la realidad de cualquier lugar en latinoamérica? Pues si, pero nunca antes lo viví todo tan junto, tan claro a la vista, tan cercano.

El hecho de tener que confrontar en el día a día de Iquitos a tantas culturas tan diferentes y tratar de hacerlo sin crearme prejuicios morales me produjo un corto circuito cerebral.  Por ejemplo, salir una noche a tomarme unas cervezas y tratar de simpatizar con un miembro de un grupo indígena jíbaro, orgulloso de la tradición guerrera de su etnia y por ende mostrando cierta discriminación hacia los grupos indígenas que no lo eran me hizo preguntarme cuál será el camino correcto a seguir (si es que en este caso la palabra "correcto" no viene a tener un significado ambiguo) de las políticas que se apliquen a sociedades-lugares marcadamente multiculturales. ¿Será que únicamente - como nos lo muestra la historia - implantando forzosamente reglas es como se pueden sentar bases comunes?

La discusión que llegó a desarmar finalmente mis juicios morales internos fue la historia que me contó mi compañera de entonces - geógrafa social -  sobre lo que había visto en una de sus recientes salidas a campo. Ocurrió en una visita de un grupo de expertos enviados por el ministerio de salud peruano cuya misión era la de conocer la situación de varias de las comunidades indígenas que sufrían la contaminación de sus fuentes de agua debido a los derrames petroleros. Uno de los miembros de este grupo, seguro de sus tradiciones occidentales y - palabra con un significado ambiguo - "civilizadas", hizo varios comentarios que la comunidad donde se encontraba no recibió de la manera en que seguramente el lo esperaba. Luego de esto, la indignada comunidad, fiel a sus tradiciones, decidió hacer lo que normalmente hace con personas que transgreden sus normas: agarrarlo a "chilillazos" con ramas de ortiga frente a todo el pueblo.

Luego de escuchar la historia, mi primer comentario, guiado sin duda por las bases cristianas de amor al prójimo en las que - quiéralo o no - fui criado, fue de indignación. Indignación por la actitud de la comunidad hacia un semejante, por la agresión física hacia un visitante que llegó con la supuesta meta de ayudarlos. Indignación hacia el orgullo ciego de la comunidad, de poner sus tradiciones por encima de todo, sin tomar en cuenta el contexto y la clara ignorancia del visitante. Compartí estas y otras ideas con mi compañera pero ella, de una manera sumamente estructurada, destruyó totalmente la supuesta universalidad de mi argumento de "amor al prójimo". Esta discusión y los argumentos de ella agrietaron las bases de mi concepción del "bien y el mal, abriendo las puertas a un laberinto de dudas, un limbo ético donde los dogmas ya no tienen validez.

¿Cómo manejar conceptos de bien y mal en un mundo tan diverso, donde evidentemente en algunos lugares la guerra es vista como un acto de honor y en otro como de desesperación? ¿Será posible encontrar un camino común entre tantas vidas distintas, tantas cabezas, tantas diferentes experiencias vividas?

Afortunadamente para mi cabeza, hace unos días atrás  Ernesto Calvo compartió en su Facebook el documental Examined Life, trabajo realizado en el 2008 por la cineasta Astra Taylor. Ahí, entre las ráfagas de conocimiento que cada uno de los eminentes filósofos expone, en el minúto 22:22 el filósofo ghanés Kwame Anthony Appiah explica los conceptos básicos del cosmopolitismo, abordando así de una manera muy elocuente muchas de las dudas que expuse en los párrafos anteriores.

Dejo acá esa gran joya Examined Life con subtítulos en español. Un documental que considero me ha marcado como pocos otros.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Golden Gate

Dear Golden Gate, amigo
It’s been so long,
time moves fast, amigo
but
I still remember the smell
of the salty mist going through
your steel.
I still keep the images
of the sun brightening your
red body
and the sea lions playing under.
The ocean deep blue,
the kelp dancing on top of it,
the wind, 
that chilly wind.

Catorce vistas del puente Golden Gate tomadas por Richard Misrach desde algún lugar en Berkeley u Oakland.

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© Richard Misrach

martes, 12 de agosto de 2014

Oscar Duarte... respeto!

A pesar de no ser un ferviente seguidor del futból, no puedo negar ni un segundo que esta copa mundial me absorvió, me secuestró, me hizo llorar, me hizo vivir momentos que de seguro recordaré por el resto de mi vida. La participación de selección costarricense de futbol en esta copa trajo a mi memoria nuevamente ese casi cursi y sobre gastado slogan de que cuando realmente se quiere, se puede.

Del equipo, que sin duda respeto y admiro a todos los jugadores y cuerpo técnico, uno en especial me llamó mucho la atención y es por el cual siento aún más admiración: el nacido en Nicaragüa y nacionalizado costarricense Oscar Duarte.

Oscar, a mi modo de ver, es un ejemplo más de la relación que muchos ticos y nicas (especialmente los políticos de ambos países) no quieren ver: que somos dos países vecinos y que hemos mezclado y lo seguiremos haciendo. Eventualmente tenía que salir un Oscar Duarte para demostrarnos a los costarricenses que el "haber nacido allá" (en Nicaragüa) no quita ni talento, ni humildad, ni esfuerzo... ni mucho menos amor al lugar donde creció, en este caso a Ipis de Guadalupe, en Costa Rica. ¡Bendito el día en que un joven nacido en Nicaragua y de familia nicaragüense nos ayudó a ganar un partido en un mundial de futbol!

Oscar, a pesar de ser nica, un estigma que muy penosamente muchos de los ticos lo hacen cargar, ha logrado surgir y esta carga a base de esfuerzo se volvió una medalla, una gran medalla.

Al haber sido yo también un inmigrante más, un latino más en California, siento enorme simpatía y orgullo por el logro de Oscar. Se lo que es vivir en tierras ajenas, vivir bajo estigmas sociales y el esfuerzo que se necesita para superarlo. ¡Respeto Oscar! ¡Gracias por hacernos ver que el trabajo en equipo, pasando encima a las individualidades, y con humildad, pueden de vez en cuando tocar la gloria!

Respeto, Oscar Duarte...





viernes, 18 de julio de 2014

Andy en Marsella

Hace unos días participé virtualmente con parte de mi trabajo fotográfico Azuero en la exhibición IMAGEN_01 de la galería de arte 2 Mares en Marsella, Francia.

Ronald Reyes Sevilla tuvo la amabilidad de enviar una foto de cómo se veía la foto de mi buen amigo Andy en el ventanal de la galería.

© Galería 2 Mares. 2014

¿Quien habría pensado, amigo Andy, que la foto que te tomé cuando fui a visitar tu escuela en Nuario se iba a ver en una galería de arte en Francia?

Lindos recuerdos de mis días en la Península de Azuero en Panamá.