cine y cobijas

lunes 7 de diciembre de 2009
Este fin de semana me lo volví a dar de vacaciones. El frio del invierno comenzó por acá y con esos 5C afuera no tuve ganas ni de salir de mi apartamento a la oficina ni de abrir el documento de mi tesis.

Desde el viernes en la noche comencé a ver películas que bajé hace un tiempo pero que, por lo ocupado que he estado, no había tenido el chance de ver. Todas las disfruté y curiosamente, ahora que lo pienso, había algo en común película tras película:

Comencé con la comedia The Darjeeling Unlimited. Esta trata de un viaje en tren por la India que tres hermanos gringos decidieron hacer con la esperanza de restablecer sus lazos familiares, lazos que se fueron perdiendo después de la muerte de su padre unos años atrás. La película tiene dos cosas que siempre me han llamado la atención: trenes y la India.

Decidí quedarme con la India y ver la super producción de los 80s Gandhi. Desde hace mucho tiempo la tenía en la lista de películas por ver pero hasta ahora me animé a pasar 3 horas frente a la computadora conociendo la vida del maestro. Las palabras sobran para comentar esta película… cada segundo de esas 3 horas fueron bien invertidos.

El sabado en la mañana brinqué mas cerca del terruño y ví la última de Woody Allen: Vicky Cristina Barcelona. La historia trata de dos turistas gringas (Vicky y Cristina) que se aventuran a conocer las maravillas de la vida mediterránea (Barcelona) incluyendo a un pintor y a su ex-esposa. Algunos diran que es una película cursi, pero yo la disfruté: desde la historia, el lugar, los actores hasta el estilo de vida mediterráneo que enseña.

Finalmente, para cerrar con broche de oro , y mas cerca de San Francisco, vi una de las películas que más me ha gustado este año: (500) Days of Summer. Como dice el narrador al principio de la película: “no es una película de amor, es una película sobre el amor”. Es una comedia romántica que se lleva a cabo en Los Angeles, contada de una manera muy original y acompañada de un excelente soundtrack. No se si lo que más me gustó fue la historia o la música… pero vale la pena verla.
Es de esas películas que dejan una gran sonrisa al final.

amor al primer bocado

miércoles 2 de diciembre de 2009
Una de las cosas que definitivamente voy a echar muchísimo de menos cuando finalmente me vaya de San Francisco es la comida.

Por ser una ciudad con gran cantidad de inmigrantes de casi todos los rincones del mundo, es muy facil y muy economico ir a comer a restaurantes de los países más inimaginables.

Acá conocí las delicias de la comida tailandesa (una de mis favoritas), la comida etíope (que se come con las manos), la arabe (que tengo un restaurante a la vuelta de mi casa), la comida india (baratisima!), la comida yucateca (sabrosisima!) y mi nuevo gran amor: la comida vietnamita.

Como la cantidad de inmigrantes de todos estos países es muy grande, hay muchísimos restaurantes con calidades y precios para escoger. Se pueden encontrar desde los restaurantes “fresas” o como dirían en ingles fancys – para los corporativos de los “altos” mundos financieros, hasta restaurantes en los que los menús ni siquiera están en ingles – para la gente que es parte de la comunidad del mismo país del restaurante.

Así que la noche de mi cumpleaños fui con varios amigos del Museo donde “trabajo” (y eso de las comillas queda para otro post) a un cafesito (algo así como una soda en Costa Rica) vietnamita llamado Sandy’s Cafe & Deli. Un lugar sencillo, con un agradable ambiente familiar y saloneros sumamente amables. Los nombres de los platos del menú estaban en vietnamita, así que tuve que guiarme por las fotos al lado de cada nombre.
 
Fue toda una aventura para mi paladar probar por primera vez esa delicia de fideos de arroz con muchísimos vegetales, maní, carne de res y una salsa difícil de describir. Todo por $7 (un precio barato para una cena de ese tipo aca en San Francisco)

Acá hay una foto de algo que se parece a lo que probé esa noche:



Sé que en San José hay un restaurante de comida asiatica (muuuy general y que se me olvidó el nombre), donde hace un tiempo muy felizmente lleve a mi mamá para que probara la comida tailandesa, pero que al final no me gustó la manera en que la cocinaron. No se si existirá en algún lugar de Costa Rica un restaurante con comida vietnamita. Si encuentran uno y se animan a probar cosas nuevas, les aseguro que van a llevarse una muy grata sorpresa.

After the fall de Hin Chua

Hoy en el twitter me llegó el link a un video lleno de inspiración para los que queremos dedicarle más tiempo y más energías a la fotografía.

El video son los comentarios de Hin Chua sobre su proyecto fotográfico After the fall. Hin es un profesional en computación que reside en Londres y que ha ido ganando fama como fotógrafo desde que comenzó a mostrar su trabajo en Flickr hace algunos años atras.

Del video lo que más me llamó la atención y razón por la que lo posteo acá, es lo que dice Hin acerca de editar los trabajos fotográficos.

Al ser Hin un fotógrafo que trabaja guiado por la intuición, al estilo de la fotografía callejera, el hilo conductor entre las fotos de su proyecto After the fall lo encontró seis meses despues de comenzar a fotografiarlo. Él fotografió todo lo que le llamó la atención y, despues de seis meses de reposar ideas y de observar todas las fotos que tomó, logró encontrar un patron visual-conceptual entre todas esas cosas que le llamaron la atención.

Interesante punto de vista. En este caso la fotografía viene siendo algo similar a una exploración interna hecha con el fin de encontrar patrones en nuestra manera de ver el mundo. No para que los demás vean como vemos el mundo, si no para darnos cuenta como nosotros, los que lo fotografiamos, lo vemos y lo sentimos.

Acá el video:


Hin Chua: After the Fall from Contact Editions on Vimeo.

tesis jodorowskiniana

domingo 29 de noviembre de 2009
Volviendo al tema de mi muy querida tesis (ojo que pensé bastante en poner eso entre comillas) y con la gran esperanza de que en un futuro muy cercano voy a poder  leer todos estos posts con etiqueta tesis y respirar profundo y decir: "sufrí pero lo logré", hoy escribo para dar cuenta del avance que llevo.

Ya recibí de vuelta el segundo borrador  y en estos momentos estoy terminando de hacer las correcciones para en estos días (espero que mañana mismo) por primera vez enviar toda la tesis (sin la introducción) a todo el comité de revisores. Luego de esto espero recibir los comentarios antes de que me vaya para Costa Rica, con la idea de trabajar un poco por allá y con la esperanza de acabar con este calvario (y ahora si lo escribí!) lo antes posible… ojala volver de Costa Rica y finalmente defenderla en febrero. Tirar la resma de papel impreso a esos de la biblioteca que reciben las tesis, y agarrar otra copia y tirarla al mar… y a otra copia prenderle fuego.

¿Se nota que estoy llegando a ese punto de cansancio?

El causante de este casi-berrinche es que, por ser mi cumpleaños esta semana, me di unas cortas vacaciones. No toqué la tesis en 7 días y hoy cuando la agarré para volverla a leer y hacerle las correcciones: CRISIS…. siempre me pasa. Volver a agarrar el ritmo que llevaba cuesta bastante, y mas que soy bastante impaciente y quiero terminar con esto lo antes posible. (y volver a ser una persona con una vida normal)

En fin, espero acordarme de todos estos momentos de frustración cuando se me vuelva a meter en la cabeza esa loca idea de seguir con un doctorado… nunca mas! (a menos de que pueda escribir la disertación en español… pero mejor no complicarse mucho la vida a los 32 años)

..................

Antes de que me pusiera a divagar con mis depresiones de graduate student, la idea original de este post era dar una breve reseña de mis exitosos (¿entre comillas o no?) avances de tesis y comentar que en mis días de vacaciones me sumergí en el universo obscuro, místico y extraño de las películas de Alejandro Jodorowski.

Vi El Topo y Santa Sangre. También bajé La Montaña Sagrada pero esa todavía no la he visto. El Topo me gustó, Santa Sangre no tanto. Ambas son películas intensas-muy extrañas-muy visuales-psicodélicas-muy meditativas que sinceramente no tengo punto de comparación como para darles una idea de como son. El Topo tiene cierta similitud con una película brasileña algo famosa de los 1960s llamada Deus e o Diabo na Terra do Sol que vi hace un tiempo, pero que a diferencia de la brasileña, El Topo tiene todo un undercurrent mistico (parafrajeando a J. L. Borges). Santa Sangre se supone que es un remake místico- versión Mexicana del clásico de Hitchcock Psicosis.

Si conocen a Jodorowski ya sabrán que es todo un personaje, un hombre universal. Actor, director de cine, escritor, caricaturista, etc. Si no lo conocen, pueden encontrar muchas entrevistas en todos los idiomas imaginados en YouTube o Google Video.

Chateando sobre Jodorowski el otro día con una amiga, ella me pasó un link donde se pueden ver las caricaturas que hacia Jodorowski en los años 60s en México (¿o fue en Chile?)
Acá comparto el link a las caricaturas y acá pongo una que me gustó mucho:


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Las Cascadas de Coto Brus – 30 y 31 de diciembre del 2006

sábado 28 de noviembre de 2009
Esta es una historia que siempre he querido contar, pero hasta hoy me armé de valor para escribirla. Todos estos hechos son verídicos y ocurrieron entre el 30 y el 31 de diciembre del 2007 en el sector de Las Cruces de Coto Brus, Costa Rica. Voy a tratar de resumirla porqué es larga, y cada vez que la cuento me vienen a la cabeza los recuerdos de esos malos momentos.

Noche del 30 de diciembre:
Esa noche decidí salir con dos compañeras de trabajo a las fiestas patronales de Agua Buena de Coto Brus. En las fiestas nos tomamos unas cervezas y, aparte de un par de minutos lidiando con un borracho medio majadero que estaba hablándole a una de mis compañeras, todo resultó bien.

De camino a mi casa pasé dejando a las dos compañeras de trabajo (vivian juntas y no muy lejos de la propiedad donde yo vivía) y cuando llegué a mi casa (el antiguo bar Las Cascadas) encontré una moto extrañamente parqueada justo frente al porton por donde yo usualmente tenía que meter el carro, justo al lado de la puerta principal del edificio.

Esta es una zona muy solitaria, el vecino mas cercano está a unos 500m y no hay recepción de celular ni teléfonos públicos. Así que en vez de llamar a alguien para que me ayudara a ver que había pasado, comencé a tocar el pito del carro y a cambiar las luces para ver si alguien salía de los matorrales (o en el peor de los casos, de mi casa!) a correr la moto. Cuando oí a mi perro Cristobal ladrando dentro de la casa respiré mas tranquilo porqué por un momento sospeché que alguien se había metido a robar las pocas cosas que tenía dentro del edificio.

Dejé el carro frente a la propiedad (al lado de la moto), abrí la puerta del edificio y rápidamente me dormí pensando que al día siguiente la extraña moto no iba a estar frente al portón. No le dí mayor importancia al asunto.

Mañana del 31 de diciembre:
Me desperté temprano para ir al trabajo. Antes de hacerme el desayuno me asomé por la ventana esperando no ver mas la moto. La moto seguía en el mismo lugar que la noche anterior.

Después de unos minutos de pensarlo, decidí salir con el buen Cristobal por la puerta de atrás del edificio a tratar de ver que había podido pasar con el o los motociclistas. Para evitar sustos amarré el perro a la correa y salimos caminando. Yo iba hablando y cantando en voz alta, tratando de llamar la atención por si el dueño de la moto todavía estaba cerca.

Cuando estaba acercándome al portón noté que Cristobal erizó el pelo y de un momento a otro salió un hombre con la camisa ensangrentada del matorral al otro lado del portón. Cristobal hizo fuerzas para tirarsele encima a morderlo, pero yo le jalé la correa y el tipo ese, bastante asustado, me dijo que lo disculpara y que lo dejara explicarme lo que había sucedido.

En pocas palabras, el hombre, que no recuerdo el nombre y de talvez unos 30 años, me contó que la noche anterior se había ido de borrachera en su natal Ciudad Neily, y que tanta había sido la juma que la esposa lo terminó echando de la casa. Vino a dar a San Vito por el famoso “zarpe” y cuando iba de vuelta para Ciudad Neily estaba tan borracho que no vio la curva antes de mi casa y salió volando con todo y moto.

Aparte de unos raspones a él no le había pasado nada, pero a la moto se le zafó el tapón de la gasolina y se quedó sin gasolina. Después de contarme la historia, me pidió el favor de llevarlo a la gasolinera de San Vito a comprar gasolina. En ese momento no sospeché nada raro, así que al par de minutos nos montamos en el carro y salimos hacia San Vito.

De camino me contó más de su vida: camionero de Ciudad Neily, con dos furgones, casado, un hijo y que (me pareció bastante extraño que me lo dijera tan abiertamente) varios amigos lo conocian como “el conejo californiano”… ¿y porqué el extraño apodo? por que le encantaba la “mecha” (y me lo dijo con esas mismas palabras!)

En fin, cuando llegamos a la gasolinera mi nuevo “amigo” va saliendo con la historieta de que la noche anterior había dejado perdida la billetera. Me suplicó le prestara 5000 colones para comprar la gasolina comprometiéndose a volver en la tarde desde Ciudad Neily a devolvérmelos (eso es una manejada de por lo menos 40 minutos!).

Estando frente a la gasolinera un 31 de diciembre en la mañana yo no quería mas problemas, así que le presté los 5 mil y el tipo llenó una botella de plástico con la gasolina. Nos devolvimos a mi casa, lo dejé frente a la moto con el tarro de gasolina y yo me fui para el trabajo. Quedamos en que él volvía a eso de las 4pm con los 5mil pesos y que, según el, me iba a invitar a unas cervezas por haberle salvado el año nuevo.

Tarde del 31 de diciembre:
Luego del trabajo volví a mi casa a eso de las 3pm pensando en ese extraño personaje. En la casa todo iba normal hasta que por ahí de las 4pm oí el pito de una moto y al tipo este gritando “¡memito, memito, mi amigo!”.

Desde que lo oí tuve un presentimiento de que algo iba a salir mal, de que el tipo este era un personaje extraño de esos que no queremos conocer, ni siquiera para tenerlo de amigo lejano.

En efecto, el tipo llegó dando brincos, gritándome muy feliz que la esposa lo había perdonado y que ella estaba tan agradecida de la ayuda, que me iba a hacer un arroz con pollo para la cena de año nuevo. El asunto es que él no traía el arroz con pollo ni los tales 5 mil pesos que le presté (que ya ni me importaban), supuestamente había hecho todo el viaje para invitarme a su casa a comer con su familia y sus amigos esa noche.

La propuesta me pareció un poco sospechosa porqué el hombre ni siquiera se había cambiado la camisa ensangrentada y tampoco le había puesto tapón a la moto (le puso un plástico amarrado con una liga). Yo muy amablemente le agradecí diciéndole que ya tenía planes para esa noche, pero a nuestro nuevo amigo no le gustó mi respuesta.

Me decía a gritos que yo lo había salvado, que él quería devolverme el favor, que su esposa, que sus amigos, sus vecinas que me quería presentar. Fue como media hora de tratar de convencerme, media hora en que yo seguía diciéndole que no y no.

La cosa comenzó a cambiar cuando el tipo este me dijo que confiaba en mi. “yo se que ud es un carajo legal, yo se que puedo confiar en ud”. Eso me sonó muy extraño, pero mas extraño me sonó cuando comenzó a decir que su confianza era tal, que él sabía que podía dejar la moto conmigo y que yo se la cuidaba bien, que podía dejar un carro o hasta uno de sus camiones sin la menor preocupación de que les pasara algo porque yo era “un carajo legal”. Yo no se a uds, pero a mi me sonó eso muy sospechoso… sospechas que se aclararon en unos minutos cuando me confió sus verdaderos negocios.

Antes de escribirlo tengo que aclarar que talvez lo de sus negocios era puro cuento, pero yo no estaba en condiciones de dudarle o mucho menos investigar si era cierto. En resumidas cuentas lo que el individuo este me dijo fue que su vida la dedicaba a transportar cocaina escondida en sus dos furgones desde Panama hasta los diferentes países de Centroamérica... y todavía recuerdo sus palabras tratándome de convencer de ir a su casa:

“mae yo lo que quiero es devolverle el favor, vamos a mi casa y le presento a los compas que manejan la jugada acá, para que vean que ud es compa mio… ud nunca sabe cuando esos maes lo pueden salvar”

Como se podrán imaginar yo me asusté mucho. Le dije que a mi no me interesaba a que dedicara su vida, que yo no soy de andar en esos negocios y que tampoco me llaman la atención. En ese momento también pensé que tener a ese personaje de enemigo no era tampoco una muy buena idea.

Después de varios minutos de oírlo con su necedad de que fuera con el, varios minutos en que yo también pensaba en mis opciones (él sabia donde vivía, donde trabajaba, y que vivía solo con mi perro) decidí hacer lo impensable: aceptar ir a la cena pero con la condición de que nada mas iba por agradecerle a la esposa, sin la menor intención de conocer a nadie… mucho menos a sus tales amigos.

Me fui en mi carro hacia Ciudad Neily y el tipo iba manejando su moto adelante. Aunque no soy una persona muy religiosa, en esos momentos pensaba en todo lo peor que me podía pasar mientras trataba de recordar cuanta oración me enseñaron en la escuela primaria. Luego de bajar la Fila de Cal, el hombre me paró diciendo que pasáramos al Mega Super a comprar unos helados para la esposa. Yo de no muy buena gana acepté.

Entramos al Mega Super de Ciudad Neily y el tipo comienza a hablarme a gritos, como si fuéramos amigos desde hace años. Yo fui directo al lugar de los helados y compré uno o dos galones. Con los helados en la mano fui a hacer fila a la caja y, mientras esperaba a que la cajera me atendiera, vi a dos lacras entrar al supermercado. Y digo dos lacras porque eso es lo que eran… un hombre y una señora con cara de malos, sucios, despeinados, parecían como si hubiesen pasado la noche en alguna acera del pueblo. Al ver a mi “amigo” dentro del supermercado se fueron a discutir con el. Yo no oía lo que le decían pero se veía que era una discusión acalorada, tanto así que los clientes y los dependientes del supermercado notaron la escena y alguien terminó llamando a la policía.

A pesar de la impresión de la discusión y los policías, entendí que esa era la oportunidad que estaba esperando para escaparme de tan incomoda y peligrosa situación. Al momento en que los policías llegaron yo acababa de pagar los helados y me dirigía donde mi “amigo” para decirle que ese no era el año nuevo que yo quería pasar. Al acercarme, recuerdo que el tipo me gritó:
“tranquilo mae, estos son unos amigos (refiriéndose a los policías), móntese en el carro y lo veo afuera”

Yo, serenamente, le di la bolsa con helados a los policías y le dije bastante enojado que ese era el final: No mas…

Salí del supermercado, me monté a mi carro y me devolví a mi casa… Ese 31 de diciembre traté de dormirme muy temprano, apagando todas las luces de mi casa y despertándome muchísimas veces con el sonido de cada moto que pasaba al frente.

A la semana me cambié de casa, a una zona más poblada, en una casa donde viví feliz y tranquilamente hasta que me vine para San Francisco.

San José – Junio 2009

miércoles 25 de noviembre de 2009

Se me habia olvidado poner estas fotos de la ultima vez que estuve en Costa Rica.

Chepe… chepe chepe

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tiquicia en francia

domingo 22 de noviembre de 2009
De verdad que el mundo es bien pequeño.
Estaba hablando por skype con un buen amigo de Madagascar y en eso me comentó de un video de su cantante de hip hop francés favorito donde mencionaban a Costa Rica.

Tuvo que enviarme un link al video para poder creerle.