magia amazónica

Ayer que venía en la lancha rápida de Leticia hacia Iquitos vi algo de lo más bonito que he visto en mis ya tres meses en el Perú. Algo de la magia amazónica.

Me encontraba sentado en la ventana del transporte Golfinho (una lancha rápida acomodada tipo bus) que en 11 horas hace el trayecto por el Río Amazonas entre Leticia (Colombia) e Iquitos (Perú).

A unas 6 horas de viaje la lancha se detuvo en un puesto militar llamado Pijuayal (acá al pejibaye le llama pijuayo, así que en tico sería "pejibayal") y en los minutos que se detuvo para bajar o subir pasajeros vi por la ventana un "peque" (otro tipo de embarcación amazónica con un motor de motogüadaña modificado para tener propela). En el peque estaba un niño indígena de unos 5-6 años y su mamá, ella tal vez era un poco más joven que yo.

El peque estaba a unos 5 metros de nuestra lancha, también en el atracadero de Pijuayal. Como estábamos cerca pude ver que el niño tenía en el dedo de su mano una gran mariposa verde con negro. No la tenía agarrada, la mariposa estaba posada en su dedo como si fuera un periquito.

Al ver a la mariposa posada en el dedo del niño pensé que era una mariposa plástica, pero el niño movió su mano y la mariposa voló unos segundos, dio unas vueltas al rededor de él y luego volvió a posarse en el dedo del niño. El niño rió, volvió a mover su mano y la mariposa voló, esta vez se fue a parar en su cabeza. El niño la buscaba ingenuamente a los lados del peque sin saber que estaba en su cabeza. Al rato el niño hizo un movimiento brusco, la mariposa voló de nuevo, el niño la vio, puso su dedo en el aire y la mariposa volvió nuevamente a posarse en el dedo.

El niño lo volvía a hacer, como si fuera uno de esos malabaristas o magos, y yo era el único que lo notaba, ni su mamá se sorprendía. ¡El niño y la mariposa eran amigos!... no se me ocurre otra cosa. La magia del Amazonas...