Una historia de tres canastas de langostas

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Daniel Janzen en el INBio. Junio de 2014 © Guillermo A. Durán S.

Ayer don Daniel Janzen cerró su presentación en el INBio con esta anécdota:

Habían tres canastas llenas de langostas vivas en un mercado en París. De las tres solo dos tenían tapa.

El comprador llega al mercado y pregunta por las langostas. El vendedor señala la primer canasta, la destapa y dice “estas son langostas alemanas”, seguidamente destapa la segunda canasta y dice “estas son langostas traidas de las costas de México”, finalmente llega a la canasta que no tiene tapa y dice “estas de acá son langostas traídas de Costa Rica”. El comprador, curioso de ver que la canasta de langostas ticas no tiene tapa, pregunta al vendedor la razón. El vendedor explica que a diferencia de las otras langostas, las langostas ticas se encargan entre ellas mismas de que ningúna logre salir del canasto. Las langostas apenas ven que una va subiendo, la jalan para que caiga nuevamente al fondo de la canasta.

¿Quien más podría tener el peso moral para hacer un comentario como este si no el mismo Dan Janzen? Alguien que con sus más de sesenta años de hacer investigación en Costa Rica ha logrado cambiar paradigmas sobre la conservación de la biodiverdad.

Gracias don Daniel.

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