Mi Cuba

Para este último fin de año tuve con mi novia la enorme suerte de encontrar un tiquete muy barato para volver a la cuna de mis músicas favoritas, a la Isla de Cuba.

La continuación de mi peregrinación por la Isla, misma que comencé hace un año atrás, siguió por El Vedado de la Habana (y ver el legendario Festival del nuevo cine latinoamericano), la provincia de Pinar del Río y la muy especial ciudad de Matanzas.

Como ya lo había mencionado en las entradas que escribí luego de mi anterior viaje a la Isla, siempre he tenido una gran fascinación por Cuba, principalmente por sus músicas, por la calidad de sus músicos, por esa consciencia y orgullo de sus raíces multiculturales y por agarrar ese poquito de todo lado y lograr una autenticidad musical difícil de encontrar en otros lugares de latinoamérica. Es por esto que en esta última visita pusimos como destino Matanzas, una de las cunas de la rumba cubana, conexión directa con las raíces africanas de nuestro camino como especie.

Cuba, y lo digo en pleno uso de mis facultades, es el lugar donde más a gusto me he sentido fuera de mi país. La música... bendita música... allá es parte del aire, de la comida, del agua.


Archivos populares

El impacto de lo nuevo de Robert Hughes

Allá en Nandayure está el Cerro Azul

Caminando por la historia: de Turrialba a Siquirres por la linea del tren

El tormento de San Antonio

Moonlight: empatía en los tiempos de Donald Trump