Claudia, la coneja

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Parque El Olivar. Lima. Perú. 2012

"Siempre me ha parecido horrible la manera como podan los árboles en este parque. No los dejan crecer, los árboles terminan con formas bien extrañas, casi parecen pequeños mounstruos… Yo creo que todo es por culpa de esa gran influencia que tiene aquí la iglesia católica."

A pesar de que fue ya hace varios meses, la frase con la que Claudia decidió romper el hielo de nuestro primer pequeño encuentro me marcó y la recuerdo como si fuera ayer. Me marcó porque, aunque inicialmente me pareció una frase sin sentido, con forme repensé sus palabras me di cuenta que tenía razón, los árboles en el Parque El Olivar se ven feos, los jardineros de la alcaldía no los dejan desarrollarse bien, los podan dejandolos enanos, deformes, pareciendo casi como si estuvieran muertos. Que analogía más elegante uso Claudia para entre lineas reflejar los efectos que ha tenido la iglesia católica en esos más de 500 años de participación activa en la vida diaria de la capital del antiguo virreinato del Perú.

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El conocer a Claudia Luthi me hizo sentir fuerzas para aventurarme en el Perú. Al conocerla en persona y caminar con ella varias de las cuadras de su nativo Miraflores sentí estar con alguien que ya conocía desde hace mucho tiempo, me sentí a gusto en esa gigante ciudad que apenas recién comenzaba a explorar.

Claudia llegó al lugar acordado a la hora acordada. Alta, delgada, de cabello negro corto y una camara Canon G14 colgando de su cuello, era difícil no reconocerla. La vi, nos saludamos y caminamos un buen rato por varias cuadras de su Lima hablando de fotografía, del Perú, de su trabajo como traductora y su amor por ese Lima que entre un cielo a veces gris, esconde muchas sorpresas.

El trabajo de Claudia lo sigo desde hace muchos años. Creo que fue mientras vivia en San Francisco cuando di con su blog El Lente de la Coneja, Paseos Fotográficos. En él Claudia cuenta de una manera muy personal y perspicaz, a veces escribiendo y a veces con fotos, su cotidianidad. Lo que más le admiro es que entre sus fotos y textos bien pensados logra capturar pequeñas cosas de sus vivencias con una curiosidad constante que muchos soñaríamos tener y jamás perder, esa curiosidad que desgraciadamente a la mayoría se nos diluye con los años, las malas experiencias vividas y la frialdad de ser adulto.

¿Quién habría pensado que entre esos enmarañados caminos del destino, terminaría años despues conociendo a Claudia Luthi en persona y precisamente en su ciudad, en la gran Lima del Perú?

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